MEDIO AMBIENTE, SUELOS Y CARBONO

El carbono contenido en los gases de efecto invernadero, es una parte del problema pero, en su forma orgánica en el suelo, el carbono es una parte de la solución.

La transformación ambiental y el carbono están intrínsecamente vinculados. A esta vinculación se refiere el primer número de las notas sobre ciencia y políticas producido en el marco de la iniciativa sobre ciencia y políticas de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación publicado en noviembre del año en curso (Science-Policy Brief 01, Science-Policy Initiative).

El primer metro de suelo contiene más del doble de la cantidad de carbono que el que está contenido en la atmósfera y cerca de tres veces más del que se encuentra en la vegetación mundial. La capacidad del suelo de acumular carbono representa un notable potencial para la compensación de emisiones globales de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, el carbono contribuye a la fertilidad del suelo, base de todos los ecosistemas terrestres naturales y transformados que proporcionan una parte importante de la oferta mundial de alimentos, de recursos naturales y de biodiversidad.

De este modo, la misma molécula de carbono orgánico conservada o añadida al suelo conduce, simultáneamente, a múltiples beneficios globales contribuyendo a resolver grandes retos ambientales como lo son el cambio climático, la degradación de tierras y aguas y la pérdida de biodiversidad.

La nota en referencia destaca que, después del sector de energía, es el sector de la agropecuaria y la silvicultura el que mayores emisiones de gases de efecto invernadero genera con el 24% de las emisiones totales. Se ha estimado que las tierras de cultivo y de pastoreo del mundo han perdido 25 a 75% del carbono orgánico presente en los suelos originales, el equivalente a 42 a 78 gigatoneladas, aproximadamente la mitad de ellas atribuible a procesos de degradación de tierras.

Por otra parte, el manejo sostenible de las tierras dirigido a la conservación de tierras y aguas y a la optimización del carbono orgánico en los suelos – con prácticas como el barbecho, la labranza cero, los abonos verdes, la cosecha de agua y otras puede mejorar los niveles de carbono en el suelo. Cabe hacer presente que esta conclusión también fue destacada en la conferencia del académico Edmundo Acevedo “Captura de carbono en suelos de agricultura sin riego” realizada en el marco del Seminario 2015 de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas “Innovaciones sustentables para la agricultura de secano” realizado en octubre pasado.

El escrito en referencia destaca que la acumulación de carbono en el suelo, a través del manejo sostenible de las tierras, es la opción más viable para el secuestro de carbono en la biosfera y que el acto de mantener y aumentar el carbono orgánico del suelo proporciona múltiples beneficios mundiales simultáneamente. Sin embargo, apunta que, para maximizar el potencial retorno de la inversión en prácticas de manejos sostenible se requiere un enfoque estratégico e integral.

Noviembre 2015

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